El debate sobre la crisis energética ocupó un lugar prominente en la cumbre en Japón de los países más ricos.
La cumbre del grupo G8 de los países más industrializados del planeta concluyó en Hokkaido, Japón, después de reuniones con varios líderes de naciones en desarrollo que no pertenecen al selecto club.
El debate sobre los precios de la energía ocupó un lugar prominente en la cumbre, compartido con las preocupaciones sobre el estado de la economía global.
El G8 -integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, y Rusia- abogó por mayores inversiones en la producción y refinación de petróleo crudo.
Esto, sin embargo, tardaría años en surtir efecto sobre el mercado petrolero.
Al final de la reunión, el presidente de EE.UU., George W. Bush, pidió recortes en los subsidios al combustible.

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