Archive for ‘Cultura’

Thursday, January 27, 2011

DAMA EMBAJADORA

“…Escribo porque no puedo impedírmelo, porque siento la necesidad de ellos y porque esa es mi única manera de comunicarme con algunos seres, conmigo misma…” Victoria Ocampo a Revista Sur, 1931.


Este 27 de enero se cumplen 32 años de la muerte de una mujer que ha generado admiración en algunos y desprecio en otros: Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo, más conocida como Victoria Ocampo. Nació el 7 de abril de 1890, fue una intelectual, escritora, ensayista, cronista, traductora  y editora argentina, criada por institutrices francesas e inglesas. En 1912, se casa con Bernardo de Estrada, pero estando de luna de miel descubre una carta de su esposo hacia su padre que le aseguraba que “los delirios de Victoria por ser actriz desaparecerían cuando quedara embarazada”, hecho que la enfurece y se separa  al poco tiempo. El gran amor de su vida fue  Julián Martínez Estrada, primo de su marido.

A fines de 1920  fue  la primera mujer en obtener un registro de conducir en Argentina. Fue elegida presidente de “Unión de Mujeres Argentinas”, fue la primera mujer miembro de la Academia Argentina de Letras, Directora del Fondo Nacional de las Artes de Argentina, Vicepresidenta Honoraria Internacional del Congreso de los Pen Clubs. Recibió un homenaje por parte de autores franceses por su colaboración a ellos durante la guerra. En 1950 se le concedió el premio de Honor de la SADE y tiempo después, la medalla de oro de la Academia Francesa. A su infinidad de honores, se suma el premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, el que otorga la Universidad de Visrabharati: doctora en literatura, el honoris causa de la Universidad de Harvard, y la Commander of the Order of the British Empire por la Reina Isabel II de Inglaterra.

En 1951, durante un viaje en  Europa, los peronistas marcan con una cruz la entrada de Villa Ocampo en San Isidro, lo que la designaba como “oligarca disidente”.  En el ’53 fue presa por 28 días en la cárcel del Buen Pastor en San Telmo producto de calumnias hacia ella por ser opositora a Perón.

Presidenta del Directorio del Teatro Colón, en 1933, creó la editorial Sur con el objetivo de divulgar de una mejor manera la literatura, difundir a los más importantes escritores del mundo y promover los talentos locales, como Jorge Luis Borges. El primer libro que se publicó en esta editorial fue Romancero Gitano, de Federico García Lorca. Luego se demostrarán libros de Eduardo Mallea, Juan Carlos Onetti, Alfonso Reyes Ochoa, Horacio Quiroga, Adolfo Bioy Casares, Aldous Huxley, Carl Gustav Jung, Virginia Woolf, Vladimir Nabokov, Jean-Paul Sartre, Jack Kerouac, Albert Camus, etc. Victoria Ocampo, embajadora de la cultura  en el mundo, fundó la Revista SUR, nombre que le sugirió Ortega y Gasset,  y se mantuvo vigente a lo largo de cuatro décadas. Para la década del `50, habían intervenido en su revista: 80 escritores franceses, 55 ingleses, 41 españoles, 15 alemanes, 14 italianos, 11 rusos, 6 suizos, 2 belgas, 182 latinoamericanos y 217 de otras nacionalidades. En enero de 1973, Victoria dona a la UNESCO sus casas de San Isidro (con su mobiliario y sus colecciones) y de Mar del Plata.

El 27 de enero de 1979 a las 9  de la mañana falleció a los casi 89 años de un cáncer en el paladar en su residencia de San Isidro. Jorge Luis Borges, luego del deceso comentó: “En un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, ella tuvo el valor de ser un individuo. Estoy agradecido personalmente por todo lo que hizo por mí, pero sobre todo, estoy agradecido como argentino por todo lo que hizo por Argentina”.

Paola Moreira

 

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Tuesday, January 18, 2011

Café del Mar (deleite por siempre)

Sunday, October 10, 2010

Literatura de la mano de “la madre de todos los vicios”

Jean Rhys

[Una mujer que sabía  provocar]

-Poseedora de un talento a la hora de escribir-

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(Roseau24 de agosto de 1890 – Exeter14 de mayo de 1979), cuyo nombre original era Ella Gwendolen Rees Williams, fue una novelista caribeña de la primera mitad del siglo XX. Sus primeras novelas fueron publicadas durante las décadas de los años 19201930, hasta la publicación de su novela Wide Sargasso Sea en 1966, no fue considerada una figura literaria de relevancia. La precuela de la novela Jane Eyre de Charlotte BrontëAncho mar de los Sargazos (Wide Sargasso Sea), ganó en 1967 el prestigioso premio literario otorgado por WH Smith, el WH Smith Literary Award.

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“En esta habitación me despierto temprano, me quedo en la cama, temblando, porque hace mucho frío. Por fin Grace Poole, la mujer que cuida de mí, enciende el fuego con papel, ramitas y carbón. Se arrodilla para avivarlo con el fuelle. El papel se enconge, las ramitas crepitan y chisporrotean, el carbón arde y se vuelve incandescente. Finalmente saltan llamas, que son muy hermosas. Salgo de la cama y me acerco a mirarlas, y me pregunto por qué me han traído aquí. ¿Por qué razón? ¿Qué se supone que debo hacer? Cuando llegué pensé que estaría aquí sólo un par de días, una semana a lo sumo. Pensé que cuando lo viera y hablase con él me mostraría astuta como las serpientes e inofensiva como las palomas. Te ofrezco todo lo que tengo -pensaba decir- y prometo no volver a molestarte si me dejas marchar. Pero él no vino.”

P. 177. El ancho mar de los Sargazos. Jean Rhys.
Lumen. 2009. Traducción de Catalina Martínez Muñoz.

Este es un fragmento de la historia de Antoinette Cosway, esa mujer criolla, encerrada en una habitación de la mansión de Jane Eyre deCharlotte Brontë y que cautivó la curiosidad de Jean Rhys.

Sunday, October 10, 2010

NOCHE DE LAS LUCES

Monday, June 14, 2010

2010 Año Internacional de la Diversidad Biológica

Las Naciones Unidas declararon 2010 como el Año Internacional de la Diversidad Biológica. Es una celebración de la vida en la tierra y del valor de la diversidad biológica para nuestras vidas. El mundo está invitado a tomar acción en 2010 para proteger la variedad de la vida en la tierra: la biodiversidad.

Saturday, May 29, 2010

Alfonsina Storni

Nace el 29 de mayo de 1892 en Suiza… Ella… Alfonsina Storni, una mujer “dispuesta a todo” tal cual el significado de su nombre.

La poeta estudió la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibió su título profesional. Adquirió un lugar sobresaliente en la comunidad escolar, consiguió un puesto de maestra y se vinculó a dos revistas literarias, “Mundo Rosarino” y “Monos y Monadas”. Allí aparecieron sus poemas durante todo ese año, y si bien no hay testimonio de ellos, sí se sabe de otros publicados al año siguiente en “Mundo Argentino”, y que tienen resonancias hispánicas.

Poeta en Buenos Aires

Al terminar el año de 1911, decidió trasladarse a Buenos Aires. «En su maleta traía pobre y escasa ropa, unos libros de Darío y sus versos». Así, con nostalgia, evocó su hijo Alejandro la llegada. Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo, con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. El nacimiento de su hijo Alejandro, el 21 de abril de 1912, definió en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones. Trabajó como cajera en la tienda «A la ciudad de México», en Florida y Sarmiento. También en la revista Caras y Caretas.

Su primer libro, La inquietud del rosal, publicado con grandes dificultades económicas, apareció en 1916. En un homenaje al novelista Manuel Gálvez, por primera vez en Buenos Aires, en esta clase de reuniones, aparece Alfonsina recitando con aplomo sus propios versos. En junio de 1916, aparece en Mundo Argentino un poema titulado «Versos otoñales». Aunque los versos fueron apenas aceptables, sorprendió su capacidad de mirarse por dentro, que por entonces no era común en los poetas de su generación.

“Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas
He sentido el otoño; sus achaques de viejo
Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas”.

Hoy, en un nuevo aniversario por su nacimiento, comparto algunos poemas de Alfonsina Storni.

Pudiera ser

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…
A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

*

Sugestión de un sauce

Debe existir una ciudad de musgo
cuyo cielo de grises, al tramonto,
cruzan ángeles verdes con las alas
caídas de cristal deshilachado.
Y unos fríos espejos en la yerba
a cuyos bordes inclinadas lloran
largas viudas de viento amarilloso
que el vidrio desdibuja balanceadas.
Y un punto en el espacio de colgantes
yuyales de agua; y una niña muerta
que va pensando sobre pies de trébol.
Y una gruta que llueve dulcemente
batracios vegetales que se estrellan,
nacientes hojas, sobre el blando limo.

*

Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada
Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

*

Sábado

Me levanté temprano y anduve descalza
Por los corredores: bajé a los jardines
Y besé las plantas
Absorbí los vahos limpios de la tierra,
Tirada en la grama;
Me bañé en la fuente que verdes achiras
Circundan. Más tarde, mojados de agua
Peiné mis cabellos. Perfumé las manos
Con zumo oloroso de diamelas. Garzas
Quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
Que la misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
Mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
Fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
Comedor en sombra; manos que aprestaban
Manteles.
Afuera, sol como no he visto
Sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
Fijos. Te esperaba.

*

Peso ancestral

Tú me dijiste: no lloró mi padre;
tú me dijiste: no lloró mi abuelo;
no han llorado los hombres de mi raza,
eran de acero.
Así diciendo te brotó una lágrima
y me cayó en la boca; más veneno
yo no he bebido nunca en otro vaso así pequeño.
Débil mujer, pobre mujer que entiende,
dolor de siglos conocí al beberlo.
Oh, el alma mía soportar no puede
todo su peso.

*

La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…
Si en el viento te llaman esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
(Languidez)

*

Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides… Gracias… Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

Monday, February 1, 2010

Adiós del Mundo a Tomás Eloy Martínez

    Exitoso escritor y periodista argentino. Falleció hoy con 75 años a causa del cáncer.
    Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes expresó que Eloy Martínez fue uno “de los autores que convirtieron el periodismo en obra literaria y la literatura en deudora del periodismo”,  e indicó que: “su obra narrativa, ensayística y periodística, así como su compromiso cívico, permanecerán como una de las referencias fundamentales de la cultura en lengua española del último medio siglo”.
    El  escritor mexicano Carlos Fuentes, deploró la muerte de su colega argentino Tomás Eloy Martínez y dijo que “merecía muchos reconocimientos” entre ellos el Premio Cervantes de Literatura.
    En Diario La Nación, Santiago Kovadloff (filósofo, ensayista, poeta, profesor, traductor y antólogo de literatura de lengua portuguesa) escribió a Eloy Martínez, extraigo un segmento de su expresión: “Tomás fue un notable pintor de atmósferas. Lo fascinaban las singularidades, lo irrepetible. Sabía fijar en expresiones únicas el flujo del tiempo que no vuelve. Ilustró con fervor su creencia de que era en la ficción donde los hechos del pasado recobraban la intensidad y la elocuencia que el transcurso del tiempo les arrebata.
    El azar nos llevó a coincidir en numerosas circunstancias. No fuimos amigos íntimos pero celebramos siempre nuestros encuentros casuales mediante complicidades momentáneas y una cordialidad sostenida.
    A fuerza de cruzarnos en tantas latitudes, confiaba hasta hoy que volveríamos a vernos. Ahora sé que no. Que ya no”.
    Los diarios del mundo se hacen eco del fallecimiento de este fantástico escritor y periodista.
    Ariel Dorfman recuerda en Clarín su “admiración” por un autor “de una generosidad que nunca cesó hasta el día de su muerte”.
    Desde Alemania, Osvaldo Bayer lo definió como “el más brillante periodista situacionista”.  Pacho O´Donnell destaca su calidad como escritor y su solidaridad.
    El diario español El País titula en su portada Internacional “Fallece Tomás Eloy Martínez”; El Mundo, también de España, subraya que muere “el novelista de Perón y Evita”. El matutino La Vanguardia, de España, y las agencias DPA y AFP remarcan que falleció a los 75 años “el prestigioso periodista argentino tras una larga lucha contra el cáncer”.
    Por otra parte, La Tercera, de Chile , destaca que fue columnista de varios medios gráficos y remarca su trayectoria. Reuters también da cuenta del fallecimiento en Buenos Aires del escritor y periodista argentino.
    Abc.es escribe: Argentina despide a Tomás Eloy Martínez; A un lado y otro del Atlántico todos lloran la muerte del escritor.
    La muerte de Tomás Eloy Martínez ocupa hoy la portada de la totalidad de la prensa argentina. El «escritor al servicio de la historia», como le describe el diario argentino La Nación, protagoniza con su muerte la noticia más triste. El mundo de la literatura, el periodismo y la política presentan sus condolencias frente a la pérdida de un gran autor y de un maestro de periodistas.
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    TRAYECTORIA
    Tomás Eloy Martínez nació en Tucumán, Argentina, en 1934. Se graduó como licenciado en Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad de Tucumán y obtuvo en 1970 una Maestría en Literatura en la Université de París VII.
    En Buenos Aires fue crítico de cine del diario La Nación (1957-1961) y jefe de redacción del semanario Primera Plana (1962-1969). Entre 1969 y 1970 fue corresponsal de la editorial Abril en Europa, con sede en París, y luego director del semanario Panorama (1970-1972). Dirigió el suplemento cultural del diario La Opinión (1972-1975).
    Entre 1975 y 1983 vivió exiliado en Caracas, Venezuela, donde fue editor del Papel Literario del diario El Nacional (1975-1977) y asesor de la Dirección de ese mismo diario (1977-1978). Allí fundó El Diario de Caracas, del que fue director de redacción (1979).
    En 1991 participó en la creación del diario Siglo 21 de Guadalajara, México.
    En junio de 1991 creó el suplemento literario Primer Plano del diario Página/12 de Buenos Aires, que dirigió hasta agosto de 1995. Desde mayo de 1996 es columnista permanente del diario La Nación de Buenos Aires y de The New York Times Syndicate, que publica sus artículos en doscientos diarios de Europa y las Américas.
    Además de su trayectoria periodística y literaria ha desarrollado una extensa carrera académica que comprende conferencias y cursos en importantes universidades de Europa, Norteamérica y Sudamérica, así como su vinculación como profesor a la universidad de Maryland (1984-1987). Desde julio de 1995 es profesor distinguido de Rutgers University en New Jersey y director del Programa de Estudios Latinoamericanos de esa universidad. Recibió títulos de doctor honoris causa de la Universidad John F. Kennedy de Buenos Aires y de la Universidad de Tucumán.
    Ha sido fellow del Wilson Center de Washington DC, de la fundación Guggenheim y del Kellogg Institute de la Universidad de Notre-Dame, Indiana.
    Ha publicado las siguientes obras: el ensayo Estructuras del cine argentino (1961); la novela Sagrado (1969); el relato periodístico La pasión según Trelew (1974), cuya tercera edición fue quemada en la plaza del III Cuerpo de Ejército, en Córdoba, por la dictadura militar; los ensayos de crítica literaria Los testigos de afuera (1978), y Retrato del artista enmascarado (1982); la colección de relatos Lugar común la muerte (1979); las novelas La novela de Perón (1985) y La mano del amo (1991) y, por supuesto, Santa Evita (1995), la novela argentina más traducida de todos los tiempos. En 1996, publicó Las memorias del general, una crónica sobre los años 70 en la Argentina.
    Es también autor de diez guiones para cine, tres de ellos en colaboración con el novelista paraguayo Augusto Roa Bastos, y de varios ensayos incluidos en volúmenes colectivos.
    Ha sido jurado de numerosos premios literarios, de festivales de cine y de becas internacionales.
Monday, February 23, 2009

“Una política educativa de fondo”

Así definió el Ministro de educación del gobierno de Buenos Aires, Mariano Narodowski la implementación de enseñanza del idioma inglés desde primer grado, a partir de lunes próximo.
La iniciativa comprende a más de 20.000 chicos de las 439 escuelas estatales primarias de Capital.
En los 190 colegios porteños de turno mañana, la carga horaria será de 3 horas cátedras por semana (120 minutos en total). Mientras que en las 249 instituciones restantes de jornada completa (mañana y tarde), los chicos tendrán 5 horas semanales de inglés, una carga horaria equivalente a unas 3 horas y media por semana.

Saturday, December 20, 2008

Excusa para compartir

Hoy tuve que leer en un examen este texto, es muy bonito y con “bonito” no me refiero a alegre, pero sí a que es sumamente interesante y de una excelente escritora como Silvina Ocampo.


“ANILLO DE HUMO*

________________________silvinaocampo

Recuerdo el primer día que viste a Gabriel Bruno. El caminaba por la calle vestido con su traje azul, de mecánico; simultáneamente, pasó un perro negro que al cruzar la calle, fue atropellado por un automóvil. El perro, aullando porque estaba herido, corrió junto al paredón de la vieja quinta, para guarecerse. Gabriel lo ultimó a pedradas. Desdeñaste el dolor del perro para admirar la belleza de Gabriel. ­¡Degenerado! ­exclamaron las personas que te acompañaban. Amaste su perfil y su pobreza. Una tarde de Navidad, en la quinta de tu abuela, repartieron en las caballerizas (donde ya no había caballos sino automóviles), ropa y juguetes para los niños del barrio. Gabriel Bruno y una intempestiva lluvia aparecieron. Alguien dijo: ­Ese chico tiene quince años; no tiene edad para venir a esta fiesta.

Es un sinverguenza y, además, un ladrón. El padre por cinco centavos mató al panadero. Y él mató un perro herido, a pedradas. Gabriel tuvo que irse. Lo miraste hasta que desapareció bajo la lluvia. Gabriel, hijo del guardabarreras que mató no sé por cuántos centavos al panadero, para ir de su casa al almacén pasaba todos los días, con la esperanza tal vez de verte, por un callejón que separaba las dos quintas: la quinta de tu tía y la quinta de tu abuela materna, donde vivías. Sabías a qué hora Gabriel pasaba, galopando en su caballo oscuro, para ir al almacén o al mercado, y lo esperabas con el vestido que más te gustaba y con el pelo atado con la más bonita de las cintas. Te reclinabas sobre el alambrado en posturas románticas y lo llamabas con tus ojos. Bajaba del caballo, saltaba el zanjón para acercarse a Eulalia y a Magdalena, tus amigas, que no lo miraban. ¿Qué prestigio podía tener para ellas su pobreza? El traje de mecánico de Gabriel las obligaba a pensar en otros varones mejor vestidos. Hablabas a Eulalia y a

Magdalena de Gabriel Bruno el día entero, en vano. Ellas no conocían los misterios del amor. Todos los días, a la hora de la siesta, corriste sola al callejón. De lejos brillaba la cinta de tu pelo como un barco de vela en miniatura o como una mariposa: la veías reflejada en la sombra. Eras la mera prolongación de tu sentimiento: el cirio que sostiene la llama. A veces, en el camino, se desataba el moño; entonces, colocando la cinta entre tus dientes, te recogías el pelo y volvías a atarlo, arrodíllada en el suelo. Como tenía que haber un pretexto para que pudieras hablar con Gabriel inventaste el pretexto de los cigarrillos: llevabas plata en tu bolsillo, se la dabas a Gabriel para que fuera al almacén a comprarlos. Después fumaban, mirándose en los ojos. Gabriel sabía hacer anillos con el humo y te los soplaba en la cara. Reías. Pero estas escenas, tan parecidas a las escenas de amor, iban penetrando en tu corazón apasionado. Una vez unieron los cigarrillos para encenderlos. Otra vez encendiste un cigarrillo y se lo diste. Era en el mes de enero. Jubilosas las chicharras cantaban con ruido de matraca.

Cuando volviste a la casa, oíste que tu padre hablaba con tu madre. Era de ti que hablaban. ­Estaba en el callejón, con ese atorrante. Con el hijo del guardabarreras. ¿Te das cuenta? Con el hijo del que mató al panadero por cinco centavos. Hay que ponerla en penitencia. ­Son cosas de chica, no hay que hacer caso. ­Tiene once años ya! ­dijo tu madre. No se atrevieron a decirte nada, pero no te dejaban salir sola. Fingías dormir la siesta y en vez de correr al callejón, después de almorzar, llorabas detrás de las persianas o del mosquitero. Oíste, entre el casero y un ciclista, un diálogo insólito: hablaban de Gabriel y de ti. Dijeron que Gabriel se vanagloriaba en el almacén hablando de los cigarrillos que fumaban juntos. Decían que te había dicho palabras obscenas o con doble sentido. Te escapaste a la hora de la siesta, corriste al cerco, para perder tu anillo. Gabriel pasó a la hora de siempre. Fuiste a su encuentro. ­Vamos ­le dijiste- a las vías del tren. ­¿Para qué? ­Se cayó mi anillo al cruzar las vías ayer cuando fui al río. Verdad y mentira salían juntas de tus labios. Fueron, él a caballo y tú caminando, sin hablarse. Cuando llegaron a las vías del tren, él dejó su caballo atado a un poste y tú te arrodillaste sobre las piedras. ­¿Dónde perdió el anillo?­te preguntó, arrodillándose a tu lado. ­Aquí­dijiste, apuntando el centro de los rieles. ­Bajaron las señales. Va a pasar el tren. Salgamos de aquí ­ exclamó con desdén. ­Quiero que nos suicidemos ­le dijiste. Te tomó del brazo y te arrastró afuera de las vías, justo a tiempo. Las sombras, la trepidación, el viento, el silbato del tren, con mil ruedas pasaron sobre tu cuerpo. Para Semana Santa, Gabriel te siguió hasta la iglesia. Lo miraste dentro del aire con incienso de la iglesia, como un pez en el agua mira un pez cuando hace el amor. Fue la última entrevista. Durante veranos sucesivos, lo imaginaste deambulando por las calles, cruzando frente a las quintas, con su traje de mecánico azul y ese prestigio que le daba la pobreza.

Friday, December 5, 2008

Y de “Buenos Aires” qué tiene?

Sin ánimo de ofender a la ciudad propiamente, pero no me molesta que se ofendan quienes colaboran para que la MUGRE que hay en distintas zonas de este lugar, sea una realidad.


No hace ni dos horas que pisé Capital Federal, y bajando por unas escaleras para tomar el subte, me encuentro con basura de tamaña dimensión en cuanto a gravedad.


Lo primero que mi mente me hizo reflexionar es: “¿es que nadie limpia en la vía pública?”.


Luego consentí que de nada sirve limpiar si no se mantiene, pero realmente parece basura de hace semanas. Lamentable que turistas de otros paises pasen por allí y se lleven esa imagen de una capital que representa a todo el país, por ser una “gran ciudad”. Gran ciudad que le hace falta “un gran cambio”.


Y qué es esto de que surgen cada vez más negocios clandestinos y sin habilitación?. Claro, si las “autoridades” intentan hacer algo, terminan siendo víctimas, porque esta gente los amenaza y hasta alguna menaza de por emdio peude haber. Basta de tanta CORRUPCIÓN, HARAGANIDAD y COMODIDAD.


Con habitantes más educados en cada rincón de nuestra querida Argentina, algún día quizás, un mínimo anhelo pueda ser realidad. Condiciones, factores, materia, tenemos, pero si no mejoramos nosotros, no hay nada que se pueda hacer.