Archive for ‘Grandes Personajes Argentinos’

Saturday, August 27, 2011

Día de la Radiodifusión Argentina. Gracias “Locos de la Azotea”

AUDIO DE LA PRIMERA TRANSMISIÓN DE RADIO > http://k003.kiwi6.com/hotlink/r41ra6q4y5/primera_transmision_de_radio_locos_de_la_azotea.mp3

Fueron los “Locos de la Azotea”, como se los llamaba, quienes -con el nombre de Sociedad Radio Argentina- iniciaron la radiodifusión mundial el 27 de agosto de 1920, con una antena instalada en las inmediaciones del antiguo teatro Coliseo. Por los escasos veinte aparatos existentes en la ciudad se pudo escuchar en vivo la ópera Parsifal, de Richard Wagner. En pocos meses, las audiciones se realizaban alternativamente desde los teatros Coliseo, Colón y Odeón. Pasaban además de música, discos, noticias, recitados, propaganda y actuaciones en vivo.


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Thursday, January 27, 2011

DAMA EMBAJADORA

“…Escribo porque no puedo impedírmelo, porque siento la necesidad de ellos y porque esa es mi única manera de comunicarme con algunos seres, conmigo misma…” Victoria Ocampo a Revista Sur, 1931.


Este 27 de enero se cumplen 32 años de la muerte de una mujer que ha generado admiración en algunos y desprecio en otros: Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo, más conocida como Victoria Ocampo. Nació el 7 de abril de 1890, fue una intelectual, escritora, ensayista, cronista, traductora  y editora argentina, criada por institutrices francesas e inglesas. En 1912, se casa con Bernardo de Estrada, pero estando de luna de miel descubre una carta de su esposo hacia su padre que le aseguraba que “los delirios de Victoria por ser actriz desaparecerían cuando quedara embarazada”, hecho que la enfurece y se separa  al poco tiempo. El gran amor de su vida fue  Julián Martínez Estrada, primo de su marido.

A fines de 1920  fue  la primera mujer en obtener un registro de conducir en Argentina. Fue elegida presidente de “Unión de Mujeres Argentinas”, fue la primera mujer miembro de la Academia Argentina de Letras, Directora del Fondo Nacional de las Artes de Argentina, Vicepresidenta Honoraria Internacional del Congreso de los Pen Clubs. Recibió un homenaje por parte de autores franceses por su colaboración a ellos durante la guerra. En 1950 se le concedió el premio de Honor de la SADE y tiempo después, la medalla de oro de la Academia Francesa. A su infinidad de honores, se suma el premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, el que otorga la Universidad de Visrabharati: doctora en literatura, el honoris causa de la Universidad de Harvard, y la Commander of the Order of the British Empire por la Reina Isabel II de Inglaterra.

En 1951, durante un viaje en  Europa, los peronistas marcan con una cruz la entrada de Villa Ocampo en San Isidro, lo que la designaba como “oligarca disidente”.  En el ’53 fue presa por 28 días en la cárcel del Buen Pastor en San Telmo producto de calumnias hacia ella por ser opositora a Perón.

Presidenta del Directorio del Teatro Colón, en 1933, creó la editorial Sur con el objetivo de divulgar de una mejor manera la literatura, difundir a los más importantes escritores del mundo y promover los talentos locales, como Jorge Luis Borges. El primer libro que se publicó en esta editorial fue Romancero Gitano, de Federico García Lorca. Luego se demostrarán libros de Eduardo Mallea, Juan Carlos Onetti, Alfonso Reyes Ochoa, Horacio Quiroga, Adolfo Bioy Casares, Aldous Huxley, Carl Gustav Jung, Virginia Woolf, Vladimir Nabokov, Jean-Paul Sartre, Jack Kerouac, Albert Camus, etc. Victoria Ocampo, embajadora de la cultura  en el mundo, fundó la Revista SUR, nombre que le sugirió Ortega y Gasset,  y se mantuvo vigente a lo largo de cuatro décadas. Para la década del `50, habían intervenido en su revista: 80 escritores franceses, 55 ingleses, 41 españoles, 15 alemanes, 14 italianos, 11 rusos, 6 suizos, 2 belgas, 182 latinoamericanos y 217 de otras nacionalidades. En enero de 1973, Victoria dona a la UNESCO sus casas de San Isidro (con su mobiliario y sus colecciones) y de Mar del Plata.

El 27 de enero de 1979 a las 9  de la mañana falleció a los casi 89 años de un cáncer en el paladar en su residencia de San Isidro. Jorge Luis Borges, luego del deceso comentó: “En un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, ella tuvo el valor de ser un individuo. Estoy agradecido personalmente por todo lo que hizo por mí, pero sobre todo, estoy agradecido como argentino por todo lo que hizo por Argentina”.

Paola Moreira

 

Sunday, July 4, 2010

Día Nacional del Médico Rural

“Que sólo los demás tengan derecho sobre mí”, dijo Esteban Laureano Maradona. ¿Quién diría algo así? Sin dudas una persona con un alma generosa y altruísta.
En un mundo tan perplejo como el actual, la figura de este hombre es más que significativa. Valoremos, aprendamos, pero sobre todo intentemos “imitar” tan solo un poco de esa actitud frente a la vida. Nos haría bien a todos.

En conmemoración al natalicio del Dr. Esteban Laureano Maradona. Médico rural, naturalista, escritor y filántropo argentino, famoso por su modestia y su abnegación. Es autor de Obras Científicas, sobre, Antropología, Flora y Fauna. Vivió en la humildad y colaboró con su propio dinero para ayudar a los más desposeídos. Nació el 4 de Julio de 1895.

Sensible y piadoso, cultivó la riqueza
de la humilde entrega.
Con férrea y serena convicción
supo reconocer su lugar en el mundo,
y con resignada sabiduría se
permitió elegir el escenario
para su muerte.


Saturday, May 29, 2010

Alfonsina Storni

Nace el 29 de mayo de 1892 en Suiza… Ella… Alfonsina Storni, una mujer “dispuesta a todo” tal cual el significado de su nombre.

La poeta estudió la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibió su título profesional. Adquirió un lugar sobresaliente en la comunidad escolar, consiguió un puesto de maestra y se vinculó a dos revistas literarias, “Mundo Rosarino” y “Monos y Monadas”. Allí aparecieron sus poemas durante todo ese año, y si bien no hay testimonio de ellos, sí se sabe de otros publicados al año siguiente en “Mundo Argentino”, y que tienen resonancias hispánicas.

Poeta en Buenos Aires

Al terminar el año de 1911, decidió trasladarse a Buenos Aires. «En su maleta traía pobre y escasa ropa, unos libros de Darío y sus versos». Así, con nostalgia, evocó su hijo Alejandro la llegada. Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo, con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. El nacimiento de su hijo Alejandro, el 21 de abril de 1912, definió en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones. Trabajó como cajera en la tienda «A la ciudad de México», en Florida y Sarmiento. También en la revista Caras y Caretas.

Su primer libro, La inquietud del rosal, publicado con grandes dificultades económicas, apareció en 1916. En un homenaje al novelista Manuel Gálvez, por primera vez en Buenos Aires, en esta clase de reuniones, aparece Alfonsina recitando con aplomo sus propios versos. En junio de 1916, aparece en Mundo Argentino un poema titulado «Versos otoñales». Aunque los versos fueron apenas aceptables, sorprendió su capacidad de mirarse por dentro, que por entonces no era común en los poetas de su generación.

“Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas
He sentido el otoño; sus achaques de viejo
Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas”.

Hoy, en un nuevo aniversario por su nacimiento, comparto algunos poemas de Alfonsina Storni.

Pudiera ser

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…
A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

*

Sugestión de un sauce

Debe existir una ciudad de musgo
cuyo cielo de grises, al tramonto,
cruzan ángeles verdes con las alas
caídas de cristal deshilachado.
Y unos fríos espejos en la yerba
a cuyos bordes inclinadas lloran
largas viudas de viento amarilloso
que el vidrio desdibuja balanceadas.
Y un punto en el espacio de colgantes
yuyales de agua; y una niña muerta
que va pensando sobre pies de trébol.
Y una gruta que llueve dulcemente
batracios vegetales que se estrellan,
nacientes hojas, sobre el blando limo.

*

Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada
Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

*

Sábado

Me levanté temprano y anduve descalza
Por los corredores: bajé a los jardines
Y besé las plantas
Absorbí los vahos limpios de la tierra,
Tirada en la grama;
Me bañé en la fuente que verdes achiras
Circundan. Más tarde, mojados de agua
Peiné mis cabellos. Perfumé las manos
Con zumo oloroso de diamelas. Garzas
Quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
Que la misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
Mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
Fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
Comedor en sombra; manos que aprestaban
Manteles.
Afuera, sol como no he visto
Sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
Fijos. Te esperaba.

*

Peso ancestral

Tú me dijiste: no lloró mi padre;
tú me dijiste: no lloró mi abuelo;
no han llorado los hombres de mi raza,
eran de acero.
Así diciendo te brotó una lágrima
y me cayó en la boca; más veneno
yo no he bebido nunca en otro vaso así pequeño.
Débil mujer, pobre mujer que entiende,
dolor de siglos conocí al beberlo.
Oh, el alma mía soportar no puede
todo su peso.

*

La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…
Si en el viento te llaman esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
(Languidez)

*

Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides… Gracias… Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

Saturday, December 20, 2008

Excusa para compartir

Hoy tuve que leer en un examen este texto, es muy bonito y con “bonito” no me refiero a alegre, pero sí a que es sumamente interesante y de una excelente escritora como Silvina Ocampo.


“ANILLO DE HUMO*

________________________silvinaocampo

Recuerdo el primer día que viste a Gabriel Bruno. El caminaba por la calle vestido con su traje azul, de mecánico; simultáneamente, pasó un perro negro que al cruzar la calle, fue atropellado por un automóvil. El perro, aullando porque estaba herido, corrió junto al paredón de la vieja quinta, para guarecerse. Gabriel lo ultimó a pedradas. Desdeñaste el dolor del perro para admirar la belleza de Gabriel. ­¡Degenerado! ­exclamaron las personas que te acompañaban. Amaste su perfil y su pobreza. Una tarde de Navidad, en la quinta de tu abuela, repartieron en las caballerizas (donde ya no había caballos sino automóviles), ropa y juguetes para los niños del barrio. Gabriel Bruno y una intempestiva lluvia aparecieron. Alguien dijo: ­Ese chico tiene quince años; no tiene edad para venir a esta fiesta.

Es un sinverguenza y, además, un ladrón. El padre por cinco centavos mató al panadero. Y él mató un perro herido, a pedradas. Gabriel tuvo que irse. Lo miraste hasta que desapareció bajo la lluvia. Gabriel, hijo del guardabarreras que mató no sé por cuántos centavos al panadero, para ir de su casa al almacén pasaba todos los días, con la esperanza tal vez de verte, por un callejón que separaba las dos quintas: la quinta de tu tía y la quinta de tu abuela materna, donde vivías. Sabías a qué hora Gabriel pasaba, galopando en su caballo oscuro, para ir al almacén o al mercado, y lo esperabas con el vestido que más te gustaba y con el pelo atado con la más bonita de las cintas. Te reclinabas sobre el alambrado en posturas románticas y lo llamabas con tus ojos. Bajaba del caballo, saltaba el zanjón para acercarse a Eulalia y a Magdalena, tus amigas, que no lo miraban. ¿Qué prestigio podía tener para ellas su pobreza? El traje de mecánico de Gabriel las obligaba a pensar en otros varones mejor vestidos. Hablabas a Eulalia y a

Magdalena de Gabriel Bruno el día entero, en vano. Ellas no conocían los misterios del amor. Todos los días, a la hora de la siesta, corriste sola al callejón. De lejos brillaba la cinta de tu pelo como un barco de vela en miniatura o como una mariposa: la veías reflejada en la sombra. Eras la mera prolongación de tu sentimiento: el cirio que sostiene la llama. A veces, en el camino, se desataba el moño; entonces, colocando la cinta entre tus dientes, te recogías el pelo y volvías a atarlo, arrodíllada en el suelo. Como tenía que haber un pretexto para que pudieras hablar con Gabriel inventaste el pretexto de los cigarrillos: llevabas plata en tu bolsillo, se la dabas a Gabriel para que fuera al almacén a comprarlos. Después fumaban, mirándose en los ojos. Gabriel sabía hacer anillos con el humo y te los soplaba en la cara. Reías. Pero estas escenas, tan parecidas a las escenas de amor, iban penetrando en tu corazón apasionado. Una vez unieron los cigarrillos para encenderlos. Otra vez encendiste un cigarrillo y se lo diste. Era en el mes de enero. Jubilosas las chicharras cantaban con ruido de matraca.

Cuando volviste a la casa, oíste que tu padre hablaba con tu madre. Era de ti que hablaban. ­Estaba en el callejón, con ese atorrante. Con el hijo del guardabarreras. ¿Te das cuenta? Con el hijo del que mató al panadero por cinco centavos. Hay que ponerla en penitencia. ­Son cosas de chica, no hay que hacer caso. ­Tiene once años ya! ­dijo tu madre. No se atrevieron a decirte nada, pero no te dejaban salir sola. Fingías dormir la siesta y en vez de correr al callejón, después de almorzar, llorabas detrás de las persianas o del mosquitero. Oíste, entre el casero y un ciclista, un diálogo insólito: hablaban de Gabriel y de ti. Dijeron que Gabriel se vanagloriaba en el almacén hablando de los cigarrillos que fumaban juntos. Decían que te había dicho palabras obscenas o con doble sentido. Te escapaste a la hora de la siesta, corriste al cerco, para perder tu anillo. Gabriel pasó a la hora de siempre. Fuiste a su encuentro. ­Vamos ­le dijiste- a las vías del tren. ­¿Para qué? ­Se cayó mi anillo al cruzar las vías ayer cuando fui al río. Verdad y mentira salían juntas de tus labios. Fueron, él a caballo y tú caminando, sin hablarse. Cuando llegaron a las vías del tren, él dejó su caballo atado a un poste y tú te arrodillaste sobre las piedras. ­¿Dónde perdió el anillo?­te preguntó, arrodillándose a tu lado. ­Aquí­dijiste, apuntando el centro de los rieles. ­Bajaron las señales. Va a pasar el tren. Salgamos de aquí ­ exclamó con desdén. ­Quiero que nos suicidemos ­le dijiste. Te tomó del brazo y te arrastró afuera de las vías, justo a tiempo. Las sombras, la trepidación, el viento, el silbato del tren, con mil ruedas pasaron sobre tu cuerpo. Para Semana Santa, Gabriel te siguió hasta la iglesia. Lo miraste dentro del aire con incienso de la iglesia, como un pez en el agua mira un pez cuando hace el amor. Fue la última entrevista. Durante veranos sucesivos, lo imaginaste deambulando por las calles, cruzando frente a las quintas, con su traje de mecánico azul y ese prestigio que le daba la pobreza.

Friday, July 11, 2008

LUCA LA PELICULA

AVISO: vitantes de este sitio… les recuerdo que hoy se proyeta la película de Luca, en el Abasto.

Viernes 11, 18 y 25 de julio.

21hs

3 únicas funciones

Teatro IFT. Bouglogne Sur Mer 549


www.lucalapelicula.com

Wednesday, July 9, 2008

FELÍZ DÍA DE LA INDEPENDENCIA MI ARGENTINA!

Independencia Argentina es el nombre con el que se recuerda la Declaración de la Independencia de las entonces Provincias Unidas en Sudamérica, proclamada el 9 de julio de 1816 mediante un Congreso reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán, en la casa que era propiedad de Francisca Bazán de Laguna, que fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1941.

En 1814, el rey Fernando VII, regresaba al trono de España. Esta situación le quitó argumentos de acción a los hombres que habían iniciado la Revolución de Mayo e instaurado la Primera Junta. Ya no podían actuar en nombre del rey de España porque éste volvía a estar en el poder efectivo. España quería reconquistar sus colonias. Los realistas (los partidarios del colonialismo) habían triunfado en Sipe-Sipe, Guaqui, Vilcapugio y Ayohuma y eran fuertes en el Alto Perú. Desde allí pensaban atacar las bases de patriotas ya entonces al mando de José de San Martín e invadir todo el territorio de Argentina teniendo como objetivo la ciudad de Buenos Aires.

El 15 de abril de 1815, una revolución terminó con el gobierno unitario de Carlos María de Alvear. Los revolucionarios exigieron la convocatoria de un Congreso General Constituyente. Inicialmente se enviaron diputados de todas las provincias iniciando las sesiones el 24 de marzo de 1816. Cada delegado representaba 15.000 habitantes.

Varios territorios que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata no pudieron hacer llegar sus representantes: algunos por haber recaído ante los realistas, otros por estar acometidos por la invasión lusobrasileña. Todas las provincias de la Liga Federal (Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe) intentaron allegar a sus representantes pero estos fueron aprisionados por los agentes del Directorio unitario instalado en Buenos Aires, sólo por su situación estratégica y por la habilidad de sus diplomáticos una sola provincia con gobierno federalista logró hacer llegar sus representantes: Córdoba la cual, aunque no logró hacer triunfar las ideas federales, sí representó el ideario preconizado por José Gervasio Artigas. En cuanto a Paraguay, tal territorio se declaró independiente (tras haber estado confederado) ante las actitudes hipercentralistas del Directorio establecido en la ciudad Buenos Aires, en cuanto a los territorios de la Patagonia, Comahue y el Gran Chaco se encontraban bajo el dominio de los llamados pueblos originarios. El Congreso se inició con la presencia de 33 diputados.

Es de notar que, pese a una hegemonía de representantes de todas las provincias con signo “unitario” el Congreso de San Miguel de Tucumán expresó en gran parte intenciones federales mantenidas por José de San Martín, Manuel Belgrano y Bernardo de Monteagudo entre otros de sus principales realizadores, sin embargo la situación de guerra abierta con la monarquía española y la creciente injerencia del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve hizo que, tácticamente, muchos de los que podían tener simpatías por el federalismo, decidieran abroquelarse monolíticamente en una especie de “unitarismo” coyuntural ante los ataques externos.

Por otra parte, el Congreso del 9 de julio de 1816, aunque no logró (dadas las circunstancias que exigían un abroquelado) hacer prevalecer un sistema federal (y de este modo una Constitución), reivindicó la casi totalidad de lo declarado en el llamado Congreso de Oriente reunido a pedido por José Gervasio Artigas en Arroyo de la China durante abril e instituido el 29 de junio de 1815, entre otras cruciales intenciones que se establecieron en el Arroyo de la China, en el Congreso de Tucumán se proclamó la declaración de independencia argentina respecto de España y (tras una semana) de toda otra dominación extranjera.

Según la decisión de los propios delegados, la presidencia del Congreso era rotativa y cambiaba cada mes. Este cuerpo, tenía además, la facultad de intervenir en casi todos los asuntos que se presentaban a su consideración. Esto provocó interminables debates.

La votación finalmente se concretó el 9 de julio. En ese momento presidía el cuerpo, el representante de San Juan, Francisco Narciso de Laprida. Ningún país reconoció, en ese momento, la independencia nacional. Las discusiones posteriores giraron en torno de la forma de gobierno que debía adoptarse para el nuevo Estado.

Las labores del Congreso continuaron en Buenos Aires, donde comenzó a deliberar en 1817.

Tras la batalla de Cepeda (1 de febrero de 1820), que marcó la profundización de las divisiones entre unitarios y federales, el Congreso se disolvió.

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Wednesday, April 2, 2008

Victoria Ocampo

Hace unos días, han hallado escritos de Victoria en México.

 Se trata de tres poemas inéditos de la escritora argentina Victoria Ocampo (1890-1979) dedicados al poeta y dramaturgo francés Edmond Rostand y a la soprano ucraniana Salomea Krusceniski fueron rescatados por una fundación dedicada a preservar su legado, informa hoy la prensa argentina.

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Las tres piezas fueron escritas a mano sobre papel de seda y en francés cuando Ocampo tenía apenas 16 años y firmaba sus creaciones como Victorita, según participó diario La Nación, de Buenos Aires hace unos días.

Los textos pertenecían al acervo de los herederos de María Mercedes Carranza, amiga de Ocampo, y recientemente llegaron a manos de Juan Javier Negri, presidente del Consejo de Administración de la Fundación Sur, institución dedicada a preservar y difundir la obra de la fundadora de la mítica revista cultural “Sur”.

Las piezas, que se encuentran en buen estado de conservación. estuvieron durante casi un siglo dentro de un sobre identificado con la leyenda “Pour la Negra et Petite” (“Para la Negra y Pequeña”).

Negri señaló que cada uno de los poemas exhibe “la independencia de criterio, la libertad intelectual, la exploración de nuevas fronteras del arte y la cultura, el hilo conductor en la vida de Victoria”.

Uno de los poemas está dedicado a Krusceniski (1872-1952), a quien Ocampo escuchó por primera vez en 1906, cuando la cantante protagonizó “La Wally”, de Cilea, con la dirección de Toscanini, en el Teatro de la Opera de Buenos Aires.

Victoria conoció personalmente a la soprano tres años después, en París.

El segundo soneto está dedicado “a monsieur Edmond Rostand”, dramaturgo y poeta francés (1868-1918), autor de numerosos dramas y comedias, en tanto que el tercer poema hallado, “¡Blancheur!” (¡Blancura!), no tiene un destinatario específico y recoge el anhelo profundo de Ocampo hacia “el infinito del ideal”.

Para Negri, los poemas revelan que “Victoria, una escritora en francés, era capaz de expresar ideas y conceptos desde muy temprana edad”.