Archive for December, 2008

Sunday, December 28, 2008

“Orange Lights”

orange lights

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Saturday, December 20, 2008

Excusa para compartir

Hoy tuve que leer en un examen este texto, es muy bonito y con “bonito” no me refiero a alegre, pero sí a que es sumamente interesante y de una excelente escritora como Silvina Ocampo.


“ANILLO DE HUMO*

________________________silvinaocampo

Recuerdo el primer día que viste a Gabriel Bruno. El caminaba por la calle vestido con su traje azul, de mecánico; simultáneamente, pasó un perro negro que al cruzar la calle, fue atropellado por un automóvil. El perro, aullando porque estaba herido, corrió junto al paredón de la vieja quinta, para guarecerse. Gabriel lo ultimó a pedradas. Desdeñaste el dolor del perro para admirar la belleza de Gabriel. ­¡Degenerado! ­exclamaron las personas que te acompañaban. Amaste su perfil y su pobreza. Una tarde de Navidad, en la quinta de tu abuela, repartieron en las caballerizas (donde ya no había caballos sino automóviles), ropa y juguetes para los niños del barrio. Gabriel Bruno y una intempestiva lluvia aparecieron. Alguien dijo: ­Ese chico tiene quince años; no tiene edad para venir a esta fiesta.

Es un sinverguenza y, además, un ladrón. El padre por cinco centavos mató al panadero. Y él mató un perro herido, a pedradas. Gabriel tuvo que irse. Lo miraste hasta que desapareció bajo la lluvia. Gabriel, hijo del guardabarreras que mató no sé por cuántos centavos al panadero, para ir de su casa al almacén pasaba todos los días, con la esperanza tal vez de verte, por un callejón que separaba las dos quintas: la quinta de tu tía y la quinta de tu abuela materna, donde vivías. Sabías a qué hora Gabriel pasaba, galopando en su caballo oscuro, para ir al almacén o al mercado, y lo esperabas con el vestido que más te gustaba y con el pelo atado con la más bonita de las cintas. Te reclinabas sobre el alambrado en posturas románticas y lo llamabas con tus ojos. Bajaba del caballo, saltaba el zanjón para acercarse a Eulalia y a Magdalena, tus amigas, que no lo miraban. ¿Qué prestigio podía tener para ellas su pobreza? El traje de mecánico de Gabriel las obligaba a pensar en otros varones mejor vestidos. Hablabas a Eulalia y a

Magdalena de Gabriel Bruno el día entero, en vano. Ellas no conocían los misterios del amor. Todos los días, a la hora de la siesta, corriste sola al callejón. De lejos brillaba la cinta de tu pelo como un barco de vela en miniatura o como una mariposa: la veías reflejada en la sombra. Eras la mera prolongación de tu sentimiento: el cirio que sostiene la llama. A veces, en el camino, se desataba el moño; entonces, colocando la cinta entre tus dientes, te recogías el pelo y volvías a atarlo, arrodíllada en el suelo. Como tenía que haber un pretexto para que pudieras hablar con Gabriel inventaste el pretexto de los cigarrillos: llevabas plata en tu bolsillo, se la dabas a Gabriel para que fuera al almacén a comprarlos. Después fumaban, mirándose en los ojos. Gabriel sabía hacer anillos con el humo y te los soplaba en la cara. Reías. Pero estas escenas, tan parecidas a las escenas de amor, iban penetrando en tu corazón apasionado. Una vez unieron los cigarrillos para encenderlos. Otra vez encendiste un cigarrillo y se lo diste. Era en el mes de enero. Jubilosas las chicharras cantaban con ruido de matraca.

Cuando volviste a la casa, oíste que tu padre hablaba con tu madre. Era de ti que hablaban. ­Estaba en el callejón, con ese atorrante. Con el hijo del guardabarreras. ¿Te das cuenta? Con el hijo del que mató al panadero por cinco centavos. Hay que ponerla en penitencia. ­Son cosas de chica, no hay que hacer caso. ­Tiene once años ya! ­dijo tu madre. No se atrevieron a decirte nada, pero no te dejaban salir sola. Fingías dormir la siesta y en vez de correr al callejón, después de almorzar, llorabas detrás de las persianas o del mosquitero. Oíste, entre el casero y un ciclista, un diálogo insólito: hablaban de Gabriel y de ti. Dijeron que Gabriel se vanagloriaba en el almacén hablando de los cigarrillos que fumaban juntos. Decían que te había dicho palabras obscenas o con doble sentido. Te escapaste a la hora de la siesta, corriste al cerco, para perder tu anillo. Gabriel pasó a la hora de siempre. Fuiste a su encuentro. ­Vamos ­le dijiste- a las vías del tren. ­¿Para qué? ­Se cayó mi anillo al cruzar las vías ayer cuando fui al río. Verdad y mentira salían juntas de tus labios. Fueron, él a caballo y tú caminando, sin hablarse. Cuando llegaron a las vías del tren, él dejó su caballo atado a un poste y tú te arrodillaste sobre las piedras. ­¿Dónde perdió el anillo?­te preguntó, arrodillándose a tu lado. ­Aquí­dijiste, apuntando el centro de los rieles. ­Bajaron las señales. Va a pasar el tren. Salgamos de aquí ­ exclamó con desdén. ­Quiero que nos suicidemos ­le dijiste. Te tomó del brazo y te arrastró afuera de las vías, justo a tiempo. Las sombras, la trepidación, el viento, el silbato del tren, con mil ruedas pasaron sobre tu cuerpo. Para Semana Santa, Gabriel te siguió hasta la iglesia. Lo miraste dentro del aire con incienso de la iglesia, como un pez en el agua mira un pez cuando hace el amor. Fue la última entrevista. Durante veranos sucesivos, lo imaginaste deambulando por las calles, cruzando frente a las quintas, con su traje de mecánico azul y ese prestigio que le daba la pobreza.

Friday, December 5, 2008

Y de “Buenos Aires” qué tiene?

Sin ánimo de ofender a la ciudad propiamente, pero no me molesta que se ofendan quienes colaboran para que la MUGRE que hay en distintas zonas de este lugar, sea una realidad.


No hace ni dos horas que pisé Capital Federal, y bajando por unas escaleras para tomar el subte, me encuentro con basura de tamaña dimensión en cuanto a gravedad.


Lo primero que mi mente me hizo reflexionar es: “¿es que nadie limpia en la vía pública?”.


Luego consentí que de nada sirve limpiar si no se mantiene, pero realmente parece basura de hace semanas. Lamentable que turistas de otros paises pasen por allí y se lleven esa imagen de una capital que representa a todo el país, por ser una “gran ciudad”. Gran ciudad que le hace falta “un gran cambio”.


Y qué es esto de que surgen cada vez más negocios clandestinos y sin habilitación?. Claro, si las “autoridades” intentan hacer algo, terminan siendo víctimas, porque esta gente los amenaza y hasta alguna menaza de por emdio peude haber. Basta de tanta CORRUPCIÓN, HARAGANIDAD y COMODIDAD.


Con habitantes más educados en cada rincón de nuestra querida Argentina, algún día quizás, un mínimo anhelo pueda ser realidad. Condiciones, factores, materia, tenemos, pero si no mejoramos nosotros, no hay nada que se pueda hacer.

Thursday, December 4, 2008

Odisea en Bijlmer + descarga

Después de muchísimo tiempo, un usuario del sitio Taringa!  terminó siendo el “ídolo”. Sí, porque subió para todos aquellos que buscábamos incansablemente el corto “Odisea en Bijlmer” realizado en 2004 y emitido en Argentina a través de ISat en horarios un poco extraños.

Les dejo el link del sitio y al menos yo pude descargarlo usando Internet Explorer y no Firefox.

LINK

Wednesday, December 3, 2008

INTROVERSIÓN NOCTÁMBULA

Detenida frente al destello que se despega de tus ojos.

Sintiendo cada partícula de aire sobre la piel. Deseando como siempre algo más.

Ilusionándome con el vacío, percibiendo el modo en el que el sonido se torna cada vez más fuerte en mí oído y sentenciada a vivir con escenas reales frustradas. Entumeciéndome cada espacio del corazón al recordar tristezas y  provocando fortaleza desapasionada en el espejo.

Ayer caía sobre mis rodillas implorando al cielo, callando secretos, desnudando amor.

Así se escriben historias, un tanto confusas, pero efectivas a la hora de enredar. Tenaz y delicada, la fragilidad hecha conciencia de lo perdido y adquirido.

 

Monday, December 1, 2008

Fin de semana tormentoso en Concordia

Algunas fotos para compartir:

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